|
|
|
¿QUÉ ES LA ASPIRINA?
|
|
Dolor de cabeza, dolor muscular... son tipos de dolores que se presentan en nuestra vida cotidiana. La aspirina es un principio activo cuyas primeras y más conocidas indicaciones lo muestran como analgésico, antipirético y antiinflamatorio, eficaz y bien tolerado.
|
|
|
La aspirina (ó químicamente llamado ácido acetilsalicílico) es un éster acetilado del ácido salicílico. Su estructura molecular es:
C9H8O4

Peso molecular: 180.2. Sus cristales son alargados, de sabor ligeramente amargo y de color blanquecino.
El ácido salicílico obtenido por síntesis es transformado luego mediante un proceso de acetilación a ácido acetilsalicílico. |
¿Qué es y cómo se produce el dolor?
El dolor es una sensación, una percepción, causada por la estimulación de una terminación nerviosa, ya sea por un proceso patológico, por una infección, una quemadura o una herida que lesiona dicha terminación nerviosa.
A través del nervio este estímulo llega a la médula espinal y la médula lo transmite hasta el cerebro, éste interpreta el estímulo nervioso y es entonces cuando percibimos. Este proceso de interpretación del dolor es diferente en cada persona e influyen en él muchas variables (edad, otros dolores sufridos,...). Por ello cada persona siente el dolor de forma diferente y lo tolera mejor o peor.
En el diagnóstico de una enfermedad, el dolor se considera generalmente como una señal de alarma que nos avisa, es como si el cuerpo nos indujera a reaccionar y suprimir el estímulo que lo produce. En ocasiones es posible suprimir o tratar la causa del dolor, pero esto no siempre ocurre y en estas situaciones se hace necesario tratar o aliviar el dolor.
Para conocer más sobre el dolor, su tratamiento y tipos de dolor ingresá en nuestra sección Alivio del dolor.
Indicaciones
¿Dolor de cabeza (incluso migrañas)? ¿Fiebre? ¿Dolor inflamatorio? ¿Dolores musculares? ¿Dolor de espalda? ¿Dolor de articulaciones? ¿Dolores reumáticos y posturales? ¿Prevención Cardiovascular?
Todas pueden tratarse o prevenirse con aspirina.
El ácido acetilsalicílico (aspirina), es un producto especialmente indicado para aliviar el dolor, bajar la fiebre y disminuir la inflamación. Conoce, una a una, estas indicaciones y cómo se administra en cada una de ellas.
La aspirina alivia el dolor
La aspirina actúa bloqueando la transmisión del estímulo doloroso, en una acción analgésica periférica. Gracias a ello, la aspirina alivia gran cantidad de dolores de intensidad leve o moderada e incluso fuertes:
Dolores de cabeza, dolores musculares, dolor de espalda, dolores articulares, dolor musculares, dolores reumáticos, dolores posturales.
A su vez, la aspirina también está indicada en el tratamiento del dolor asociado a procesos inflamatorios tales como artrosis y artritis. Asimismo puede ser de gran ayuda para aliviar el dolor causado por las crisis migrañosas.
Su efecto es mayor cuánto antes se toma, por ello, cuando aparece el dolor está indicado tomar una aspirina sin esperar a que el dolor aumente.
La aspirina baja la fiebre
La fiebre es una alteración de los mecanismos reguladores de la temperatura del cuerpo, que reaccionan ante la presencia de infecciones u otros agentes externos o internos, elevando la temperatura corporal.
La aspirina actúa bloqueando el mecanismo que provoca la fiebre, y baja la temperatura mediante la vasodilatación y la sudoración. Y, además, sólo actúa cuando existe fiebre. Por ello, cuando la temperatura corporal es normal, su administración no provoca hipotermia.
Disminuye la inflamación
La inflamación es una respuesta del organismo ante agresiones externas o internas. En la reacción inflamatoria se liberan prostaglandinas, que son unas sustancias que causan vasodilatación, sensibilizan los receptores nerviosos al dolor, estimulan las células inflamatorias y estimulan la producción de un potente inductor de la inflamación.
Frente a ello, la aspirina ejerce su acción antiinflamatoria al bloquear la síntesis de prostaglandinas.
Asimismo, disminuye la respuesta de las células al estímulo inflamatorio.
Prevención Cardiovascular
Numerosos estudios clínicos comprobaron la eficacia de bajas dosis diarias de aspirina como método preventivo de enfermedades cerebrovasculares ya que ayuda a la correcta irrigación del corazón y el cerebro.
Al producirse una herida, las plaquetas (un tipo de células de la sangre) se acumulan o agregan en el sitio que sangra, y junto con proteínas de la sangre forman un coágulo que tapona la herida. Si bien esta agregación es una parte vital del proceso natural de la cicatrización de heridas; cuando esto ocurre en exceso, forman trombos o coágulos que pueden causar un infarto de miocardio o un ataque cerebral.
Estos coágulos formados en el interior de la arteria, comprometen el flujo de sangre y por consiguiente de oxígeno y nutrientes al corazón, con efectos que varían desde una angina de pecho (cuando la interrupción del flujo de sangre al corazón es temporal) a un infarto de miocardio (cuando es permanente e irreversible).
Uno de los primeros signos es la denominada angina de pecho, un dolor tras el esternón que puede también afectar a brazos y cuello. A menudo se presenta acompañado de sudor frío y una sensación de muerte inminente.
Por otra parte, no existe una correlación lineal entre el grado de obstrucción arterial y los síntomas. A menudo solo aparecen manifestaciones sintomáticas cuando el grado de obstrucción supera el 70 / 80% de la luz vascular. La prevención es vital ya que cuando aparecen los síntomas hay que pensar en una etapa avanzada de la enfermedad.
|
|
 |
|