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DESCUBRÍ LO QUE ASPIRINA PUEDE DARTE
A lo largo de sus más de 100 años de historia, la aspirina se ha revelado como un medicamento altamente efectivo.
Por su característica, la aspirina es un producto especialmente indicado para calmar el dolor, bajar la fiebre y disminuir los dolores de origen inflamatorio.
Descubrí lo que la aspirina puede darte.
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Indicaciones Clásicas
¿Dolor de cabeza (incluso migrañas)? ¿Fiebre? ¿Dolores musculares? ¿Dolor de espalda? ¿Dolor de articulaciones? ¿Dolores reumáticos y posturales? ¿Prevención Cardiovascular?
Todas pueden tratarse o prevenirse con aspirina..
Además de sus indicaciones clásicas para este fármaco: antiinflamatorio, antipirético y analgésico, las diversas investigaciones realizadas durante los últimos años han descubierto nuevas e interesantes indicaciones, como ser su actividad como antiagregante plaquetario efectivo en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.
Conocé cómo actúa la aspirina:
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La aspirina calma el dolor
¿Qué es y cómo se produce el dolor?
El dolor es una sensación, una percepción, causada por la estimulación de una terminación nerviosa, ya sea por un proceso patológico, por una infección, una quemadura o una herida que lesiona dicha terminación nerviosa.
A través del nervio este estímulo llega a la médula espinal y la médula lo transmite hasta el cerebro, éste interpreta el estímulo nervioso y es entonces cuando percibimos. Este proceso de interpretación del dolor es diferente en cada persona e influyen en él muchas variables (edad, otros dolores sufridos,...). Por ello cada persona siente el dolor de forma diferente y lo tolera mejor o peor.
En el diagnóstico de una enfermedad, el dolor se considera generalmente como una señal de alarma que nos avisa, es como si el cuerpo nos indujera a reaccionar y suprimir el estímulo que lo produce. En ocasiones es posible suprimir o tratar la causa del dolor, pero esto no siempre ocurre y en estas situaciones se hace necesario tratar o aliviar el dolor.
La aspirina actúa bloqueando la transmisión del estímulo doloroso, en una acción analgésica periférica. Gracias a ello, la aspirina calma el dolor de intensidad leve y moderada e incluso fuertes: dolores de cabeza, cefaleas provocadas por la tensión, dolores en las articulaciones, dolores musculares, dentales, óseos y migraña.
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La aspirina baja la fiebre
La fiebre es una alteración de los mecanismos reguladores de la temperatura del cuerpo, que reaccionan ante la presencia de infecciones, elevando la temperatura corporal.
La aspirina actúa bloqueando el proceso que incrementa la temperatura y desciende la fiebre a través de la vasodilatación y la sudoración. Y, además, sólo actúa cuando existe fiebre. Por ello, cuando la temperatura corporal es normal, su administración no provoca hipotermia.
Disminuye los dolores de origen inflamatorio
La inflamación es la respuesta del cuerpo ante agresiones externas o internas. Frente a ello, la aspirina ejerce su acción antiinflamatoria disminuyendo la respuesta de las células al estímulo inflamatorio.
¿Cómo? Disminuyendo la sensibilización de los receptores nerviosos del dolor, e inhibiendo la estimulación de las células inflamatorias y la producción de interleucina-1, un potente inductor de la inflamación.
Por sus efectos antiinflamatorios, la aspirina es un fármaco especialmente indicado para tratar la fiebre reumática, la artritis reumatoide y la artrosis.
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La aspirina en la fiebre reumática
La aspirina, indicada para la fiebre reumática, es el antiinflamatorio elegido para tratar este grave proceso que implica una inflamación de todas las estructuras que constituyen el corazón, las articulaciones y la piel. Su empleo en altas dosis alivia la sintomatología y es capaz de evitar secuelas a largo plazo debidas a la intensa inflamación que produce, particularmente a nivel cardíaco. Con estas dosis altas, durante los 3 ó 4 primeros días de tratamiento el paciente puede sufrir náuseas, vómitos y zumbidos, que generalmente desaparecen a pesar de mantener el tratamiento.
La aspirina en la artritis reumatoide
La artritis reumatoide es una enfermedad de las articulaciones de origen auto-inmune, producida por anticuerpos del propio organismo. Se trata de una grave dolencia progresiva que puede acabar limitando de forma importante la movilidad articular. Se caracteriza por dolor, rigidez e inflamación en las articulaciones, que se acompaña de enrojecimiento. Esta es una de las indicaciones clásicas para la aspirina, por su intenso efecto antiinflamatorio y por sus menores efectos secundarios.
La aspirina en la artrosis
La artrosis es un proceso degenerativo de las estructuras intraarticulares -en particular la membrana sinovial que tapiza las articulaciones- y es la causa más frecuente de dolor en las articulaciones. El hecho fundamental es la destrucción del cartílago articular -una delicada almohadilla que recubre por dentro las articulaciones- que conduce a una irritación crónica de misma. En estos casos la aspirina, aunque no es eficaz para frenar el proceso de destrucción progresiva sinovial y del cartílago, disminuye eficazmente el dolor y los signos de inflamación que acompañan a esta afección, aunque nunca administrada en tratamientos a largo plazo.
Prevención Cardiovascular
Numerosos estudios clínicos comprobaron la eficacia de bajas dosis diarias de aspirina como método preventivo de enfermedades cardio y cerebrovasculares ya que ayuda a la correcta irrigación del corazón y el cerebro.
Al producirse una herida, las plaquetas (elemento de la sangre producido por la médula ósea) se acumulan o agregan en el sitio que sangra, y junto con proteínas de la sangre forman un coágulo que tapona la herida. Si bien esta agregación es una parte vital del proceso natural de la cicatrización de heridas, cuando esto ocurre dentro de los vasos sanguíneos, esta formación de trombos o coágulos puede causar un infarto de miocardio o un ataque cerebral.
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“Prevención Cardiovascular” y “Síndrome de clase turista.”
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